Las puntas de mis dedos ya estaban bailando sobre las teclas mientras mi cerebro concebía una bella y sentida diatriba sobre mi viaje, tanto el de ida como el de vuelta. Luego me dí cuenta de que ya he contado la historia suficientes veces y no tengo ganas de rememorarlo. Eso sí, el viaje de vuelta estuvo mucho menos accidentado.
Ahora mismo me encuentro sentadito en mi cama, con mi portátil nuevo, deleitándome en el hecho de que aún puedo escuchar Pandora aquí, porque desde Tenerife me salía un mensaje de que habían tenido problemas con los derechos de emisión fuera de EEUU y no emitirían excepto ahí. Y es el mejor servicio de 'radio' por Internet, he probado el last.fm, el musicovery y otros. Ninguno se compara.
Tengo un par de docenas de cosas que hacer hoy, pero me acabo de despertar y tenía ganas de reemprender el blog lo antes posible. Lo malo es que si no salgo pronto, se va a hacer de noche, heheh. En fin.
No he siquiera abierto la maleta. Viajé de vuelta con un compañero de piso, llegamos los dos muertísimos al apartamento. Apenas tuvimos fuerzas para alimentarnos un poco, montar los ordenadores (obviamente) y morir. Y desperté porque tocaron a la puerta (vecina loca, dioses), si no seguiría en el reino de Morfeo.
Hay muchas cosas que tengo ganas de decir, pero temo que realmente no son nada interesantes. Iré soltando detalles de mis navidades mientras avanza la semana. Considerando los exámenes que tengo a partir del 7, tendré muchísimas ganas de distraerme y el blog estará más activo de lo normal.
Sean buenos loquines,
-Carlos-
Ahora mismo me encuentro sentadito en mi cama, con mi portátil nuevo, deleitándome en el hecho de que aún puedo escuchar Pandora aquí, porque desde Tenerife me salía un mensaje de que habían tenido problemas con los derechos de emisión fuera de EEUU y no emitirían excepto ahí. Y es el mejor servicio de 'radio' por Internet, he probado el last.fm, el musicovery y otros. Ninguno se compara.
Tengo un par de docenas de cosas que hacer hoy, pero me acabo de despertar y tenía ganas de reemprender el blog lo antes posible. Lo malo es que si no salgo pronto, se va a hacer de noche, heheh. En fin.
No he siquiera abierto la maleta. Viajé de vuelta con un compañero de piso, llegamos los dos muertísimos al apartamento. Apenas tuvimos fuerzas para alimentarnos un poco, montar los ordenadores (obviamente) y morir. Y desperté porque tocaron a la puerta (vecina loca, dioses), si no seguiría en el reino de Morfeo.
Hay muchas cosas que tengo ganas de decir, pero temo que realmente no son nada interesantes. Iré soltando detalles de mis navidades mientras avanza la semana. Considerando los exámenes que tengo a partir del 7, tendré muchísimas ganas de distraerme y el blog estará más activo de lo normal.
Sean buenos loquines,
-Carlos-

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