En numerosas ocasiones he leído que lo peor de la guerra o de una batalla es la espera. Me imagino que después de ver tus entrañas...bueno, todos me entienden. Más o menos me pasa a mí con los exámenes. Los exámenes en sí son sólo una molestia, una vez me siento y lo leo ya sé si voy a responder o no y cuánto. Lo hago y me las piro lo más rápido posible para evitar desquiciar a mis compañeros con los ticks que desarrollo cuando pienso. Para algunos, el después es crucial, deben saber qué hicieron bien, qué hicieron mal y no hacen más que preguntar a otros pobres desgraciados y pasar página tras página de apuntes buscando esa fórmula o esa definición (a estos en particular no soporto, aunque considero que muchas personas de verdad se convierten inconscientemente en estas máquinas de tortura, así que los perdono...pero una vez me he alejado lo suficiente). Para mí la parte mala son los cinco minutos, o en casos como este que tengo dos horas enteras para perder horas, antes de sufrimiento. No tanto por aprender un poquito más, hace años que tengo asumido que lo que no me sé para la tarde anterior no es realmente conocimiento, sino pequeños souvenirs que desaparecen cuando llegas a casa tras el viaje. Sino porque por el conocido efecto del reloj lento. Como el que no te deja salir de clase la última hora del viernes, o el contador de compras del eBay de ese objeto de coleccionista que tienes que obtener. Eso me desespera. Así que me siento aquí y veo como el reloj de este ordenador de biblioteca me roba minutos de vida, avanzando uno cada dos o tres, dependiendo de cuándo mire.
Pero dejémonos de chorradas. O más bien, de estas.
El domingo tuve el torneo de fútbol, como era de esperar, ganamos uno de 4 partidos. Pero nos lo pasamos bien...aunque algunos se lo tomaron demasiado en serio, endemoniados franceses...aún me duele una rodilla. Nuestro equipo consistía de: Dos españoles (Uno inútil, otro con un tobillo semi-lesionado, adivinen cuál es cuál), una italiana que no jugaba, un escocés (que casi nos lo dejan en el suelo en el primer partido), y un eslovaco (cuya rodilla no estaba del todo en su lugar). Me impresiona que ganáramos un partido, hehehe. Deben de haber fotos, en lo que las consiga las subo, hehehe.
Se me acabaron los laboratorios de química (¡ALABADOS LOS DIOSES!), a ver si los del próximo semestre no están diseñados para torturarnos. Estaba preocupado porque me dí cuenta de que me faltaba un experimento por marcar. Después me tranquilizé cuando me enteré de que había gente con 3 o 4 sin marcar...¡de siete! En fin. Todo bene.
Aún no he terminado lo de biología, el italiano que estaba visitando a la gente del apartamento nos enganchó a todos al Poker (Texas Hold'em) y a su comida y ayer perdí toda la tarde entre fichas y pasta como nunca había probado. Divertido, pero nada productivo. Mi plan es terminarlo esta tarde después del examen...tras un ratito de recuperación, heh.
Al final se han llevado mi ordenador, por suerte sólo me quedan 2 días aquí, y como me los pienso pasar de bonche da igual, hehehe.
En fin, voy a cortar el flujo de nerviosismo literario o termino escribiendo poesía épica estilo medieval o algo aquí y no es cuestión, cuídense loquines.
-Carlos-
"A los dioses no les gusta la gente sin trabajo. Aquellos que no están ocupados todo el tiempo podrían empezar a pensar."
Terry Pratchett - Dioses Menores
